Ante la Crisis económica reinante en la comunidad, el Deudor llega a sentirse asfixiado en su situación financiera, capaz de cegarle ante cualquier oportunidad que le permita solventar sus compromisos, manteniéndolo en un estado de angustia constante y sensación de hundimiento; momento en el cual se aspira una vía de escape que le permita resurgir y reorganizar su administración, forjando nuevamente su patrimonio.

Es allí donde el Estado, en observancia a su función de brindar los medios y recursos para que sus administrados logren ser emprendedores verdaderos, donde puedan no solo desde sus inicios generar sus medios de auto sustentación, sino que, ante su errática administración logren obtener una Segunda Oportunidad capaz de lograr las metas propuestas, ya sea comenzando desde cero, ya con una lección aprehendida, en esta función la Administración decreta la Ley conocida como de Segunda Oportunidad.

Entre los talantes de la Ley de Segunda Oportunidad, es de resaltar el tipo de deudas que puede el Deudor aspirar someter al proceso de Segunda Oportunidad, es decir, que bajo el marco legal, debemos tener claridad respecto a que no todas las Deudas pueden verse saldadas en la Ley.

Oportunidad para el deudor con la ley de la Segunda Oportunidad

Deudas no Susceptibles de Segunda Oportunidad

La intención del Legislador, es brindar a las personas Jurídicas, Autónomos y Personas Físicas, esa Segunda Oportunidad que desean para enmendar así los errores cometidos en su administración, y así “enderezar las cargas” que pudieren derrumbar lo construido, y en aquellos casos en que hayan experimentado la quiebra, evitar sobreendeudamientos en su afán de honrar sus compromisos y a la vez continuar con los proyectos que se tienen planteados; pero es de acotar que la Ley no permite una segunda oportunidad en cuanto a las Deudas que a continuación se especifican:

  • Deudas de Derecho Público.

El primer cuestionamiento que se le hace a la Ley, es el hecho de que el Legislador crea el cuerpo normativo adjetivo, a los fines de someter a reconsideración y refinanciamiento de las Deudas insolutas del Deudor, pero solo en lo que respecta a los individuos de Derecho Privado, más no se permite que, a pesar de ser el Estado el principal Acreedor de las deudas de los particulares, sometan estas a los procedimientos de Segunda Oportunidad, Deudas que puedan ser las que principalmente ahoguen al particular por ser las de común aplicación o gravamen.

En este orden de ideas, se destaca que las Deudas Públicas con la Seguridad Social y Hacienda, es decir, las laborales, las relacionadas de Pensiones Alimentarias con ocasión de las separaciones y divorcios, y las de hacienda, como las Multas y obligaciones Tributarias para con el Estado.

  • Deudas con Garantía Real

Entendida la Garantía Real como aquella que ofrece el Deudor al momento de constituir una obligación, gravando bienes que le pertenecen o puedan pertenecer en propiedad,  así como de los frutos o réditos que de ellos pudiere generarse.

Al ser bienes obligados específicamente para honrar un compromiso previamente establecido, mal pudiere pretenderse que los mismos fueren dispuestos ante la cesión en masa para optar a la solvencia que ofrece la Segunda Oportunidad, siendo este, en el ámbito patrimonial la principal de las consecuencias ante el amparo de la Ley de Segunda Oportunidad.

Para estas Deudas exentas del ámbito de aplicación de la Ley Especial, pueden ser secundadas y libradas bajo negociaciones paralelas, pero siempre al margen del ámbito de aplicación de esta Ley. Empero, la Ley de Segunda Oportunidad, permite sus beneficios ante todas las demás deudas que haya convenido el Deudor, permitiéndole solventarse ampliamente ante las estas, y así reestructurar su condición económica y asumir las aquí explanadas a los fines de resarcir todo y en cuanto está obligado, con la tranquilidad obtenida de la Segunda Oportunidad Legalmente puesta para su beneficio.

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